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Indagaciones sobre el sexo anal ‘hetero’

El sexo anal se sostiene en la humillación de un partenaire respecto al otro. No hay más: Es descalificación, degradación, deshonra. Se basa en la desigualdad, en la necesidad de humillar, de dominar.

Para empezar, tiene un fuerte vínculo de significación con el reino animal. ¿Nunca habéis visto un par de animales fornicando? Macho por detrás; sumisión absoluta (o casi) de la hembra. Como los animales no tienen capacidades de raciocinio no fisgoneo en su forma de tener sexo. Además, sería pretensioso pretender discutir a madre naturaleza. Pero tú sí que tienes capacidad de pensar, animal racional que lees estas líneas. Y este atributo que posees comporta ciertas responsabilidades.

La penetración anal, asimismo, causa dolor (a la mujer, claro está). En el mejor de los casos está en el umbral del dolor. Juega en el linde, cuando no causa daño deliberado. Este dolor es significativo; en el sentido de que es una consecuencia buscada por quien penetra.

Jacques Lacan, el gran psicoanalista francés –que según parece ya no se estudia en las universidades, muy a pesar de la psicología moderna– sostenía que las personas tartamudeamos en el sexo. ¿Qué es este balbuceo lacaniano? Es, por encima de todo, verdad subyacente, reprimida y lacerante. Precisamente por su condición de punzante y dolorosa, por su inadmisibilidad e inaceptación, permanece oculta, reprimida. Pero no en el sexo, amigo mío. Aquí es donde aflora. Donde se manifiesta en sus variadas formas: La voluntad de tener sexo anal, o la práctica de éste, es una de sus expresiones. Es un síntoma, que remite a un significado.

El significado: Que eres un mariquita (Sin ánimo de ofender a la comunidad homosexual, ¿vale? Disculpad que use este calificativo con voluntad ofensiva).

Ahora en serio. Significa, evidentemente, que necesitas humillar y descalificar al otro. Causarle dolor, sentir su sumisión. Que no tienes cojones de afrontar una realidad dolorosa, que te humilla y atormenta a ti, humillador anal.

Somos en función del otro. Si el otro es menos, yo soy más; y viceversa. Si me convierto en agresor, pierdo la etiqueta de víctima. El sexo anal del que hablo es una reconstrucción en el imaginario del humillador de una experiencia lacerante vivida. Con un pequeño detalle que cambia: se invierten los papeles. El humillador anal deja de ser la víctima que recibe la agresión para convertirse en agresor. Y goza con ello.

Macho ibérico, la próxima vez que desees tener sexo anal, siéntate en el regazo de tu pareja. Ten un par de cojones: Llórale, como un niñito. Cuéntale, entre sollozos, aquello que te oprime. Lo de ese jefe que te grita y desprecia; Lo de los antiguos compañeros de colegio, que te pegaban y humillaban; Cómo te hirió esa ex novia –por la que lo diste todo, y ella te la acabó metiendo doblada–; Lo de aquel entrenador del fútbol, que te tocaba cuando no había nadie más en el vestuario.

Cuéntaselo. Todo, lo que haga falta.

Cuando formulas un padecimiento, lo haces compartible. El lenguaje es la gran herramienta socializadora, sin lugar a dudas. Permite poner al alcance del otro aquello punzante, hacerlo socialmente aceptable. Tolerable. Liberarse de la fatiga que conlleva arrastrarlo uno solo. Las psicoterapias modernas se basan en esta premisa. El padecimiento, puesto en palabras, se pone al alcance del otro.

Nada perturba si se habla de ello, dijo en una ocasión la célebre doctora y psicoanalista Françoise Dolto.

7 Comments

  1. lucho
    Posted 9 Nov ’09 at 3:48 pm | Permalink

    mira para mi
    el sexo anal es riquisimo
    mas cuando lo chupas

    jajaja

    no de encerio

    pero tiene que ser en la bañea

    asi estan los dos limpios
    saluidos!!

  2. Posted 14 Nov ’09 at 1:41 am | Permalink

    Hola Lucho,
    celebro que disfrutes tu sexualidad con tal desinhibición y plenitud. En mi opinión, sólo hay dos tipos de personas capaces de hacerlo: aquellas valerosas, dispuestas a descubrir algo en su sexualidad que pueda llegar a destruirlos, doloroso y a veces inaceptable; y aquellas estúpidas.

    A riesgo de perder el único lector que comenta lo que escribo evitaré clasificarte prejuiciosamente dentro de una de las dos categorías. Sin embargo: como decía batman, o superman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Así que ya que tienes el poder de usar la cabeza, agradecería que te esforzaras en raciocinar un poco.

  3. Posted 21 Nov ’09 at 4:16 am | Permalink

    Òstia Pau, no tenia ni idea que havies escrit una entrada i tot sobre aquest tema. Recordo l’animat debat que vem tenir entre cubates fa uns mesos amb el sexe anal com a tema central. I bé, no puc fer més que reiterar tot el que ja vem comentar aquell dia. Saps que no estic en absolut d’acord, crec que és un simple reflex de les necessitats d’investigar i anar més enllà en el desig d’ampliar els horitzons sexuals de les persones. I crec que no té per què amagar o reprimir, o ser un signe de res. Referent al que recomanes, em sembla fantàstic, crec que qui no sigui capaç d’explicar les seves penes ho ha de fer, però després de fer-ho, probablement tingui les mateixes ganes de donar pel cul a la seva parella. I si aquesta ho accepta, doncs collonut, tu!

  4. Richard
    Posted 17 Jan ’10 at 4:26 pm | Permalink

    Dear Pau,
    as long as we do not hurt ourselves or other people we can do whatever we like.
    I’m gay and my boyfriend and I enjoy having sex… it’s not painful at all… and even my female friends who practice anal sex say that it doesn’t hurt. It only depends on how you do it.
    Have fun with your sexuality!!!!
    Take care,
    Richard

    • Posted 4 Feb ’10 at 1:10 pm | Permalink

      Dear Richard,

      I sincerely celebrate your ability to enjoy your sexuality.

      In fact, the only thing that I’m trying to explain some lines above –I
      don’t know if I success with that objective- is that the sexual behavior
      of a talking being is psychically significative; I mean, according to
      Freud and Lacan theories, that our sexuality is a reflection of our
      psyche.
      According to that, I just tried to examine the anal sex in
      heterosexual couples.

      Thanks for commenting, regards.

  5. Freddy
    Posted 7 Feb ’10 at 7:25 pm | Permalink

    Dear Pau,

    First of all, let me tell you that I enjoyed the way you write, the way you let us know how you see life. But this article made me think. If you want to know about me, I’m gay, but I had heterosexual relations before I discovered that. And in both kinds of relations I had anal sex.
    When you’re homosexual, as you say, you don’t attribute the same importance to this act than when you do it with your heterosexual couple. I mean that in the gay ambient it’s “standarized”, because we all know that it’s the only possible way hehe.

    However I’ll also say that, when I made it with girls, there was a word on the top of the situation: RESPECT. If we did that, was just to discover new things, things that could make us enjoy sex in another way. But my couple and I agreed before doing this, and I had never on mind that I was more than her or she was less than me. The truth is that at the end she also enjoyed it, because if she hadn’t enjoyed, it would had stopped.

    Nevertheless, there are a lot of dumbass who don’t care about the others, only think with their primitive minds. As a song’s lyrics says “we have just one world, but we live in different ones”. Sometimes it’s good, and sometimes you hate it. That’s life.

    Kind regards,

    Freddy

  6. Rut
    Posted 18 May ’10 at 5:22 am | Permalink

    Buenas, Pau. He llegado aquí por casualidad, però no puedo evitar irme sin antes hacer un par de puntualizaciones a tu texto, siempre desde el respeto, claro está.

    Por cómo hablas, y por cómo lo dices, está claro que no has visto mucho sexo anal, ¿cierto?. Y claro, ahora tienes un problema: que si has visto mucho puedes parecer un degenerado, pero si has visto poco no tienes suficiente conocimiento de causa. En cualquier caso, tocaría empezar a romper tabúes.

    El sexo anal (que no tiene porqué doler si se hace bien y no es único de heterosexuales) no somete a nadie, en una pareja. El sexo anal, como el vaginal y el oral, puede hacerse de frente, mirándose las dos personas a los ojos. ¡Cuán erróneo es pensar que el simple hecho de que uno sea el que penetre y otro/a sea quien es penetrado/a ya crea unos roles de sometedor y sometido! Naturalmente, una mujer nunca podría ser sometedora, o como mínimo no con sus órganos sexuales, y así le tocaría siempre al hombre ser el sometedor y en ocasiones también el sometido, pero sólo por otro hombre. ¡Qué gran error! El sexo es cosa de dos. Hablo del sexo consentido, claro. Y si a uno le penetran es porque se deja penetrar, y porque le apetece. Los motivos del que penetra son exactamente los mismos. No son los hombres que les hacen el amor a las mujeres, no se las follan. El amor se hace el uno al otro.

    Continuando en términos de naturaleza, los animales no fornican cara a cara porque resultaría mucho más difícil. Sus cuerpos no fueron creados como los nuestros, que nos permiten tener sexo dando la cara o la espalda, indiferentemente. De la misma forma, sería tan anti-natural el sexo anal como el sexo oral, ¿no?. No he tenido ocasión de ver demasiados animales estimulando sexos ajenos con la boca. Nosotros sí lo hacemos. ¿Es ésta otra forma de sumisión o como está más aceptada la pasaremos por alto? Probar cosas está en la naturaleza humana. No habría habido reproducción de no ser así. Y a unos descubrimientos se les encuentra función reproductiva; otros son para dar placer y felicidad. No consigo verle la parte negativa. Acepto que haya quienes no quieran ni probarlo, ni oír hablar de ello, pero también hay que aceptar a todos aquellos que, habiéndolo probado, dan una visión totalmente opuesta a la tuya (que, según dices, debería de estar carente de experiencia práctica).

    No te agarres a un clavo ardiendo, deja el psicoanálisis de lado, y empieza a aceptar que las personas hacemos las cosas porque queremos (buenas y malas), sin necesidad de que éstas estén fomentadas por algun tipo de trauma infantil que se nos perdió por el subconsciente pero que sigue moviendo las cuerdas de nuestra vida a su antojo.

    Un saludo!

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